una historia de superación en aiguajoc
03/03/2020

Una historia de superación

Venía pensando que para perder peso tenía que sufrir y esto es lo que pasó 

Hace unos días una persona de nuestro equipo nos explicó la historia de superación de una de nuestras abonadas. Este relato nos confirmó que dedicarnos a lo que nos dedicamos cada día merece más la pena. 

Carmen llegó a Aiguajoc con la autoestima por el suelo, los kilos por las nubes y un matrimonio enterrado. Hacía mucho tiempo que su entorno le decía que lo mejor que podía hacer para salir de este bache era apuntarse al gimnasio. 

Pues qué mejor antídoto para la tristeza que la de hacer actividad física para perder esos kilos que se había puesto de más después de su segundo embarazo. Qué mejor remedio que ponerse en marcha para segregar endorfinas, la hormona de la felicidad, para que el espejo le reflejara una imagen de alegría. Donde mejor que un gimnasio para crear un grupo de amigas con las que compartir buenos hábitos. 

Ella siempre había tenido la sensación de que venir al gimnasio era para dos tipos de personas: las que les gusta sufrir o las que ya tienen un buen cuerpo por naturaleza. Y esto hacía que todavía tuviera menos ganas de pisar un sitio así. 

Un día, paseando por la calle con una amiga, así lo quiso la fortuna, se pararon delante de nuestra puerta y decidieron entrar. Simplemente quisieron romper el hielo y pedir información, aunque ella pensó en ese momento que nunca vendría a un sitio tan grande ni con tanta gente, y toda ella como las que pensaba que venían aquí. 

Y esta fue la gran sorpresa… En recepción se encontró con Layla, una persona de nuestro equipo y que supo leer entre líneas. Se dio cuenta de que Carmen realmente venía por obligación y que se sentía muy desanimada. 

Esto fue lo que pasó mientras le enseñaba el centro: al detenerse delante del cristal a través del cual se visualiza la piscina, Carmen le contó que le encantaba el agua y que cuando era pequeña pasaba todos los veranos alternando la playa y la piscina en la casa en la que veraneaba. 

Pero aquellos tiempos quedaron atrás y ahora lo que necesitaba era empezar a ponerse en forma y perder esos kilos de más…Así que tocaba empezar a correr y hacer clases de cycling….¡¡¡todo un sacrificio para ella!!! 

Lo que no sabía Carmen es que Layla le dio un montón de alternativas para conseguir lo que ella quería. Además de una forma divertida, en el agua y sin tener esa sensación de sufrimiento, que tanto le desagradaba… 

¿Quieres saber qué pasó con Carmen?

Hizo caso a las sugerencias y empezó a ir a las clases de aqua cross training, un nombre que sonaba muy pro y que le asustaba un poco… Al ponerse el gorro, el bañador y asistir a esas clases se dio cuenta de que jugar no es solo para niños. Correr en el agua para poner las piernas bien fuertes era hasta divertido o conseguir mover el agua con pesas de espuma parecía de risa

Tal fue la diversión, que se animó a probar el aquadance. ¿Bailar en el agua? ¿Cómo va a ser posible eso?, pensó. Así que se inyectó ritmo en las venas y empezó a mover el cuerpo al ritmo de la música. Podía seguir las coreografías sin sentirse como un pato, los movimientos eran un poco más lentos de lo que se suele ver en la televisión, así que esta prueba también la superó. 

Poco a poco se fue atreviendo con todo, hasta con esa clase de glúteos, abdominales y piernas, que le podía parecer un poco aburrida de entrada. Así que aquí tenemos a Carmen, una asidua de nuestro centro, capaz de verbalizar que ponerse en forma puede ser de lo más divertido y capaz de desmitificar esa famosa frase de no pain no gain (sin dolor no hay ganancia).

Y a ti, ¿te pasó lo mismo que a  nuestra Carmen? O ¿eres de las que piensa que en el agua es imposible ponerse en forma?

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