27/04/2023

Alimentación saludable

Si vienes de los bloques anteriores, ya tendrás una idea suficientemente completa de cómo se estructuran los alimentos, de cómo funcionan en el cuerpo y de cómo los podemos aprovechar para mejorar nuestro estado de salud. ¡El siguiente y último paso es descubrir cómo podemos aplicar todos nuestros consejos y como organizarlo en el plato!

 

El método del plato
Con todos los “tips” anteriores puede ser que cuando nos toque hacer las grandes comidas del día nos hagamos un lio para distribuir el plato y las cantidades, para esta última y como hemos dicho en otras publicaciones, cada persona es un mundo y necesita unas cantidades específicas por su contexto y situación, pero para la distribución del plato sí que te podemos dar alguna idea… y esta es la del método del plato, una forma ideal de organizar tanto comidas como cenas que te ayudará a distribuir los alimentos de una forma equilibrada, sencilla y rápida.

El método del plato se basa al dividir nuestro plato en 3 porciones.

  • La primera porción nos ocupará la mitad del plato aproximadamente, y estará llena de las mejores verduras y hortalizas que tengas, ya sea una ensalada verde, un plato de acelgas, o unos espárragos con tomate, y ¡Cuanta más variedad mejor! Piensa que a más colores tenga la porción de hortalizas, ¡más vitaminas y minerales estarás añadiendo!
  • La segunda porción del plato ocupará un cuarto de este aproximadamente y estará compuesto por alimentos proteicos, y aquí también tenemos variedad, carnes, seitán, pescados, tofu, huevos, tempeh, derivados de la soja… ¡No te quedes con solo una fuente de proteína!
  • La última porción que nos ocupará el cuarto de plato restante, la llenaremos con hidratos de carbono, ya sea arroz, pasta, legumbres, patata, otros cereales, etc. Siempre procurando que nos aporten la energía que necesitamos.

Hay decir que estas dos últimas porciones pueden variar un poco, hacerse más grande o más pequeña en función de nuestros objetivos o nuestro contexto, pero es una muy buena aproximación para empezar a cambiar nuestro estilo de vida.

Durante la comida nada mejor que un vaso de agua para hidratarnos correctamente. Hay mucha gente que opta por sustituir este agua por un poco de vino, bebidas azucaradas u otros, pero la verdad es que estas no dejan de ser bebidas que tendrían que ser de consumo ocasional, ideal para fiestas, cumpleaños o el día que salimos a comer fuera, con moderación y en ocasiones especiales. El agua es vida… ¡Vida sana!

Todo esto está muy bien, pero… ¿Y las grasas? Ya hemos comentado en anteriores publicaciones que las grasas son igual de importantes en nuestra dieta que el resto de nutrientes, es por eso que también tienen que ser presente en nuestros platos, y para hacerlo podemos complementar nuestra ensalada con un puñado de frutos secos, el plato entero con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, con un pedazo de aguacate,etc. A todo esto tenemos que sumarle que muchos alimentos proteicos llevan consigo cantidades de grasas que también acabaremos ingiriendo y por si todavía fuera poco, al cocinarlos en la sartén o a la plancha también añadimos cierta cantidad de aceite que acabará absorbido por el alimento que más tarde comerás.
Para terminar con este plato no nos podemos olvidar los postres, nada mejor que una pieza de fruta para acabar de aportarnos las vitaminas que necesitamos y proporcionarnos esta sensación de saciedad que nos hará terminar la comida sin hambre.

Este método está muy bien para organizarnos las comidas de manera equilibrada, pero no es una dieta. Tienes que tener en cuenta que cuando comemos tenemos que aportar suficiente energía en nuestro cuerpo para poder llevar a cabo nuestro día, es por eso que tenemos que encontrar el equilibrio idóneo entre cantidades, ¡Ni nos tenemos que quedar con hambre ni tenemos que terminar empachados!

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